El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) define los riesgos psicosociales desde la perspectiva de la prevención de los riesgos laborales como una disciplina que aborda las condiciones de trabajo psicosociales u organizativas, también llamadas factores psicosociales.

Estos factores aparecen cuando las condiciones de trabajo son malas, deficientes y/o adversas, bien por un diseño inadecuado o bien por un desarrollo o implantación en la organización, que impactan negativamente sobre su seguridad, salud y bienestar, convirtiéndose entonces en una fuente de riesgo que es preciso gestionar.

Por lo que es necesario evaluarlos e intervenir sobre ellos mediante una adecuada planificación preventiva para eliminarlos, reducirlos y controlarlos.

La actividad preventiva de riesgos laborales en el área psicosocial es todavía escasa en nuestro país. Hay empresas que aún no han evaluado estos riesgos, en otros casos, la evaluación no viene seguida de la implementación de medidas, perdiendo así todo su sentido. Sin embargo, cada vez somos más las organizaciones que estamos actuando en este terreno para conseguir unas mejores condiciones de trabajo.

 

Factores de riesgo psicosicial más habituales

Algunos de los factores de riesgo psicosocial a los que se puede encontrar el trabajador en su puesto pueden ser la monotonía, la realización de tareas sin sentido, una carga de trabajo excesiva o insuficiente, unos horarios muy largos o impredecibles, una falta de autonomía o control sobre el trabajo, encontrarse con un equipo inadecuado, el tener escasas o malas relaciones con sus compañeros de trabajo o que no se le valore lo suficiente.

El objetivo de la evaluación es indentificar qué condiciones psicosociales son factores de riesgo y determinar la peligrosidad del puesto de trabajo gracias a los datos objetivos adquiridos mediante las observaciones que realizó el técnico durante su visita y los que ofrecen los recogidos en cuestionarios, entrevistas individuales o en grupos de discusión, que permiten conocer las percepciones que tienen los trabajadores.

Se deben buscar medidas organizativas, de afrontamiento o de rehabilitación. Algunos ejemplos que propone son: la rotación de puestos, el diseño de los turnos de trabajo de forma ergonómica, la distribución equitativa de la carga de trabajo, el establecimiento de pausas y descansos y la imposición de límites al uso de la tecnología para el teletrabajo y a la conexión fuera del horario laboral.

Algunas de las consecuencias de estar expuesto a riesgos psicosociales se pueden clasificar, según la Comisión Europea en cuatro tipos de trastornos: emocionales, que pueden derivar en ansiedad y depresión, cognitivos, cuando a los trabajadores les cuesta concentrarse o ser creativos, fisiológicos, cuando aumenta la tensión arterial o la frecuencia cardíaca y conductuales, como el consumo de tabaco, alcohol o drogas, padecer bulimia o anorexia o la adicción al trabajo.

Para más información, puedes leer el documento del Ministerio de Trabajo y Economía Social.